En los últimos días hemos estado hablando de lo poderoso de las fotografías de esta mujer, Dorothea Lange. Y no os sorprendáis si hablamos de “poder” de estas fotografías.
El registro que la fotógrafa creo que de la evacuación japonesa en campos de concentración en los Estados Unidos, luego del ataque de Pearl Harbor, cargaba un mensaje tan claro y tan fuerte, una denuncia de la injusticia y la indefensión de los damnificados, muchos identificados más íntimamente con la cultura americana que con la japonesa.
El ejército decidió que las fotos debían ser censuradas y sólo hoy pueden verse expuestas.