La luz y la exposición en fotografía
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La luz y la exposición en fotografía

La luz es el arma del fotógrafo, es el ingrediente principal para obtener una excelente fotografía. De esto, no caben dudas. ¿Quién no se ha embelesado con la incidencia de una buena iluminación de un amanecer sobre la belleza de un paisaje o de un retrato? Sin embargo, aún en las condiciones de iluminación más simples, es muy importante conocer algunos detalles que nos permitirán construir una escena lo mejor posible, para no llevarnos sorpresas con un “cielo quemado” o con una “foto completamente oscura”.

luz

¿Cómo lograr el equilibrio justo? Antes que nada, un punto a saber sobre el funcionamiento de la cámara:

    1. La luz penetra en el aparato a través del objetivo.

    2. El fotógrafo oprime el disparador: se permite que la luz llegue al sensor (o a la película). Se dice que el sensor “se expone”, de allí provine la expresión “tiempo de exposición”.

    3. La foto queda registrada en la tarjeta de memoria.

    Una prueba simple y contundente: cuanta más luz se permita entrar y llegar al sensor, más clara será la foto. Por el contrario, cuanta menos luz se deje entrar más oscura quedará la foto. Esto es lo que se hace interesante en la práctica. Existen dos medios que permiten tener idea de la cantidad de luz que entra en el aparato y que llega al sensor: el tiempo de exposición y la apertura del diafragma.

    Tiempo de exposición: es pues muy simple. Hemos dicho que cuanto más tiempo se deja entrar a la luz, mucho más clara será la foto. El tiempo de exposición, del que estamos hablando, se mide en milésimos de segundos, centésimos de segundos, segundos y, en algunas ocasiones, en minutos cuando se trata de exposiciones largas. Pueden presentarse las siguientes situaciones:

    - Tiempo de exposición corto: la foto no saldrá desenfocada, es excelente para hacer fotos en movimiento (deportes, carreras, etc.). Pero, se necesita mucha luz para que la foto no se vea sombría o sobreexpuesta. Por lo tanto es aconsejable utilizar este método en el exterior, con buen tiempo y con flash.

- Tiempo de exposición largo: ingresará mayor cantidad de luz al sensor y se podrán hacer fotos muy claras en plena oscuridad. Además, pueden hacerse bonitos efectos de “reflejo” como, por ejemplo, un efecto de reflejo sobre una fuente de agua. El problema es que la foto quedará desenfocada, a menos que se utilice un trípode. Este método debe utilizarse cuando hay poca luz y cuando no deseamos o no podemos utilizar el flash.

Apertura del diafragma: dependiendo de cuánto se abre (si más o si menos) será la equivalencia a la cantidad de luz al nivel del objetivo. Más se abre el diafragma, más cantidad de luz ingresa, menos tiempo de exposición necesita y más se puede aumentar la velocidad de obturación; menos se abre el diafragma, menos luz ingresa, más tiempo de exposición se necesita y menor será la velocidad de obturación.

¿Entonces, para qué preocuparse tanto por estos dos parámetros, si al final, el resultado es equivalente? Hay una buena razón: la apertura del diafragma tiene una incidencia fundamental sobre el resultado final de la foto: se trata de la profundidad de foco. Cuanto mayor sea la apertura del diafragma, menor será la profundidad de foco (sólo una pequeña parte de la imagen se verá nítida, el resto quedará más desenfocada y movida). Cuanto menor sea la apertura del diafragma, mayor será la profundidad del foco (la foto tiende a ser nítida en todos los aspectos: el objeto fotografiado, el segundo plano, etc.).

Vía | La photo facile

Imagen: Andrea Matos

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