Llegan las navidades y como buenos fotógrafos disponemos de poco efectivo para hacer regalos puesto que nos lo hemos gastado todo en equipo fotográfico y en aquel nuevo objetivo que tanto nos encaprichó durante meses y que finalmente decidimos comprar. Pero claro, no podemos volver a dejar a nuestros amigos y familiares con las manos vacías. Entonces, ¿qué hacemos? Sencillo: les regalamos nuestras fotos. No hablo de.